Plantas medicinales

Es  importante no utilizar plantas desconocidas, informarse detalladamente
de cada planta, sus indicaciones y contraindicaciones, experimentar primero con
pequeñas dosis y que las embarazadas sepan cuáles son las plantas prohibidas
para ellas.
Acedera: (Runex acetosa, acedera bendita o col agria) La raíz purifica la
sangre, tomada en infusión alivia problemas respiratorios como la bronquitis o el
asma, es más rica en vitamina A que la zanahoria. Los tallos y las hojas se usan
contra enfermedades de la sangre y los nervios.
Ajenjo: (Artemisia absythim, absintio, ajencio, donzell, aentes, romano,
hierba santa, artemisa) Planta aromática que se usa en infusiones para aliviar los
cálculos biliares, se puede endulzar con miel; no se debe abusar de su consumo.
Diurética, antiputrefactivo, febrífuga, tónica y hepática. Es un amargo aromático
estomacal y antihelmíntico. El cocimiento de las hojas, tomado en ayunas, expele
ascárides o lombrices, incluso la solitaria. Consumido en exceso puede provocar
fenómenos tóxicos, como por ejemplo, daño en los ojos; sirve contra picaduras de
insectos, pulgas y piojos. Es un poderoso alivio para los dolores musculares,
artríticos, torceduras, dislocaciones y fracturas, destruye los parásitos intestinales.
Alfalfa: (Medicago sativa) Es semejante a un trébol alto con hojas divididas
en tres partes; es tan rica en calcio, que las cenizas de sus hojas son casi el 99%
calcio puro. Previene la arterioesclerosis; por su rico contenido en clorofila cura
llagas y cicatriza heridas. Por su contenido en manganeso, se ha usado en
diabéticos que no responden a la insulina. Contiene vitamina A, niacina, ácido
pantoténico, biotina, ácido fólico, 16 aminoácidos, todos los esenciales; rica en
minerales y vitaminas, especialmente tiamina y riboflavina, cantidades
extraordinarias del complejo B, vitaminas K y C.
Cura úlceras de estómago y duodenales; previene la gastritis, por ello
siempre se recomienda su uso regular ya sea en hojas tiernas y frescas, en jugo, en
polvo o en germinado. La alfalfa germinada es rica en vitamina E, por lo que se
recomienda especialmente a madres lactantes y enfermos.
Las sales minerales presentes en alfalfa hace que la sangre se vuelva más
alcalina, lo que reduce los estados alérgicos. Limpia la sangre y ayuda a eliminar
las acumulaciones de grasa en articulaciones y tejidos musculares. Disuelve
cálculos de vesícula, ayuda a la secreción de orina. Muy efectiva en enfermedades
del tratamiento del riñón, vejiga y raquitismo. Sus hojas contienen ocho enzimas
esenciales: lipasa (enzima que descompone las grasa) amilasa (que actúa sobre
azúcares) invertosa (que contiene la sacarosa en dextrosa) peroxidasa (que tiene
efecto oxidante en la sangre) pectinasa (que forma una jalea real en la pectina) y
protasa (que ayuda en la digestión de proteínas).