Guía de Medicina Natural por Carlos Kozel


GUÍA DE MEDICINA NATURAL
Un buey descansado, paciendo o caminando al lado de
otro buey, no experimenta el menor temor, pues sabe que no puede ser
victima de la voracidad de su compañero. En cambio, no le ocurre lo
mismo frente al hombre que, para el buey, es un peligroso tirano que no
le hace trabajar en su provecho sino que le expone constantemente
al peligro de ser sacrificado y devorado para acabar sepultado en su
estómago. Triste suerte la de los pobres animales que tan fielmente
sirven a la Humanidad. Si ellos pudiesen hablar, ¿qué dirían de los
humanos?
La carne de los animales satisface, ciertamente, el malsano apetito
de los hombres, pero no solamente no le brinda los elementos nutritivos
que tanto necesita: vitaminas, sales minerales, oligoelementos, etc. (y
cuando lo hace es en forma harto precaria) sino que le envenena ron la
enorme cantidad de toxinas y otras sustancias perjudiciales (ácido úrico,
creatina, purina, xantitia, etc.) qiie ella contiene.
El animal, un ser irracional, sabe, sin embargo, lo que es y a lo
que está destinado. Sabe que es una criatura de Dios destinada a servir y
a obedecer a [a Humanidad y a vivir de acuerdo con la Naturaleza. El
hombre, en cambio, no sabe lo que es. Por su falso y pecaminoso modo
de vivir ha perdido por completo la noción de su semejanza con Dios. EI
hecho de que fue creado por Dios como vegetariano, y que los primeros
hombres que vivieron de acuerdo con la Naturaleza llegaron a la avanzada
edad de casi mil años, les parece a nuestros contemporáneos, que tan
sabios creen ser, una fábula. No debe sorprender el hecho de que la
mayoría de la gente de nuestro tiempo no sepa lo que necesita, lo que le
conviene -nos referimos al verdadero modo de vivir y de curar las
enfermedades-, si tenemos en cuenta que no pasee las menores luces
acerca de la pregunta primera y principal por nosotros formulada; Que
es el hombre?
Los hombres han emprendido un camino completamente equivocado,
gobernados por el egoísmo, el afán de aturdirse con mundanas
diversiones, el odio, la envidia, las luchas, la inmoralidad, en una palabra,
"el pecado y la corrupción".
La Humanidad lleva una orientación completamente equivocada.
Guiada por los poderes de las tinieblas. La Humanidad quiere vivir sin
Dios (la necesidad primordial del hombre), y apartado de la Naturaleza
Auto-contaminación - De la misma manera que el humo de las chimeneas
contamina el ambiente, el fumador crea a su alrededor una atmósfera
perniciosa, contaminando el aire puro que lo rodea a e1 y a las demás personas
ajenas a tal práctica.
Pruebas recientes muestran que el fumar altera las ondas cerebrales, atacando lentamente los pulmones, corazón y cerebro.
Las hojas del tabaco poseen una estructura química compleja, por [o que el humo
de su combustión constituye una mortal mezcla de gases y pequeñísimas partículas
sólidas en suspensión.
El cigarrillo en s i es una auténtica chimenea; el extremo que se va consumiendo
alcanza temperaturas del orden de los 800 grados, temperatura que facilita
enormemente las múltiples reacciones que en combinación con el oxigena del
aire se llevan a cabo.
En cualquier forma que se haga uso de él, mina la contaminación, debilita el
cerebro, excita, y después paraliza los nervios.
Es un veneno sutil, y es difícil eliminar sus efecto3 del organismo. Si el fumador
apaga su último cigarrillo presta un gran servicio a su prójimo y a s í mismo.
Fuente: GUIA DE MEDICINA NATURAL
Autor: Carlos Kozel