Guía de medicina natural Carlos Kozel No podemos decir lo mismo de la carne,


Guía de medicina natural Carlos Kozel
No podemos decir lo mismo de la carne, que por la mayoría de los
hombres está considerada como delicioso manjar. Toda carne es un
cadáver y no un alimento para el hombre. La tierra debería acoger estos
rectos cadavéricos, en lugar de proporcionarle sepultura en el estómago
humano. Según las ley es de transformación, concebidas por Dios y
aplicadas a la Naturaleza, la carne muerta tiene que pudrirse en la tierra
para que de ella nazca otra vez la hierba y para que se desarrolle una
nueva carne de hoja verde.
Un pedazo de carne sacado del cuerpo de un animal no es más que
un producto en putrefacción que contiene ácido úrico y muchos otros
venenos, toxinas altamente perjudiciales para el organismo humano. De
acuerdo con las leyes naturales, debería ser enterrado para que en la
tierra pudiera realizarse el proceso de putrefacción, pero jamás debería
ser ingerido por el hombre, cuyo estómago necesita, para el proceso de
combustión y para la reconstrucción de los tejidos, sustancias orgánicas
puras directamente provenientes de la hoja verde. Jamás como ahora
había comido tanta carne la Humanidad. El castigo ,3 esta trasgresión
de las leyes naturales no se hará esperar. El ángel exterminador traerá la
maldición, maldición que es el resultado de aquella mala acción. Este
ángel exterminador propaga por todas partes peligrosas enfermedades y
pronto asolarán el mundo terribles epidemias. La equivocada manera de
curar, basada en medicamentos peligrosos, vacunas e inyecciones. contri
buye al rápido avance de la catástrofe.
En cualquiera de sus formas, es la hoja verde la que mantiene la
vida. Esta no puede existir sin aquélla. No exageramos en absoluto al
decir que todo depende en realidad de ella. El Creador le ha conferido
la misión más trascendental en el eterno movimiento circular de la
transformación de las cosas en la Naturaleza.
Todo se concentra en ella, hasta la respiración y el proceso interior
de vida del hombre y de todos los seres vivientes, a saber: la combustión,
la producción de fuerza y movimiento, la limpieza y purificación,
la expulsión, la alimentación, el desarrollo, el crecimiento y la reconstrucción.
Por eso la hoja verde es el gran centro productor de la vida y
el poderoso laboratorio de la Naturaleza que permite mantenerlo todo
en movimiento, en transformación, en renovación, en una palabra:
con vida.
Fuente: Guía de medicina natural
Autor: Carlos Kozel