Como disfrutar de tu trabajo


Cómo disfrutar de tu trabajo
* RESPIRACIÓN DIAFRAGMATICA:
- Pon una mano por encima del ombligo y otra por debajo. Imagina que tu panza es
un globo: cuando inhalas, lo llenas de aire y, cuando exhalas, lo sacas. Cuando más
abajo puedas respirar, mejor.
- Toma aire y tu abdomen se infla (¡tu pecho no se mueve!, estás usando el
diafragma, el músculo que separa el abdomen del tórax, que tiene una forma como
de paraguas); para soltarlo, lo vas haciendo muy lenta y gradualmente hasta el final
(puedes soplar suavemente en principio, para darte cuenta mejor; luego, respira
siempre por la nariz).
- Cuando parece que no tienes más aire, toma nota de que los músculos
abdominales te pueden ayudar para terminar de sacar hasta el último aliento (sin
forzar de ninguna manera).
- Respira un rato, visualizando el diafragma bajando al inhalar, dando paso a que
los pulmones se expandan y subiendo al exhalar, exprimiendo el aire de los
pulmones, ayudados por los abdominales.
- Percibe el aire entrando y saliendo por la nariz, la traquea y los pulmones, en un
suave rumor que asemeja las olas del mar, contrayéndose y expandiéndose sobre la
playa, al igual que tu vientre.
- Siéntete, visualízate acostado en la arena, que cede a tu peso, acomodándose a tu
cuerpo, mientras las olas tibias van y vienen sobre tu cuerpo, limpiándolo
profundamente y llenándote de energía y serenidad.
*RESPIRACIÓN COMPLETA: mientras respiras diafragmáticamente, habrás sentido
que, cada tanto, necesitas tomar más aire. Para ampliarla:
- Comienza tomando aire desde la panza, sigue haciéndolo mientras expandes las
costillas y finalizas abriendo la zona de la garganta y las clavículas (¡no levantes los
hombros ni tenses la espalda!).
- Libera el aire desde allí, luego cierra las costillas y termina, como antes,
ayudándote con los abdominales.
- Si te cuesta percibir las costillas, suelta todo el aire y pon las manos con los dedos
medios apenas tocándose sobre el esternón. Cuando inhales, los dedos deben
separarse y cuando exhales, acercarse.
No hagas ningún esfuerzo, percibe, visualiza las costillas abriéndose hacia arriba y
los costados, presionando agradablemente la espalda contra el suelo o la silla. Con
el tiempo, flexibilizarás los tendones y los músculos intercostales y podrás
expandirse naturalmente.
Después de hacerlo un rato cómodamente, toma nota de que, si sacas todo el aire, la
inspiración llega sola y una fuerza interna te expande, llenándote de energía.
- Prueba quedarte sin aire y espera que tu cuerpo te "pida" respirar: descubrirás que
inhalas ampliamente. Vuelve a exhalar lentamente.
- Continúa hasta que vayas tomando conciencia de que la Vida te respira, de que
una benévola y poderosa energía te mantiene vivo y te conecta con la existencia
toda. La respiración fluye rítmicamente, expandiéndose y contrayéndose, tomando y
dando, acompañada por tu cuerpo.
- Siente tu energía extendiéndose. Este aire que inspiras ha viajado por todo el
planeta, por todos los tiempos: te hermana con toda la humanidad. Respira
sintiéndote uno con todos.
¿En qué circunstancias usarías la respiración para ayudarte a transmutar las
emociones que te contraen y hacen sufrir? ¿A calmarte y apreciar mejor cada
momento, extrayendo de él todo lo que tiene para ofrecer?
Utiliza la respiración para suspender tu comportamiento automático, aceptar lo que
estás sintiendo o sucediendo y centrarte. Confiando en ti y en la Vida, permite que
tus soluciones internas comiencen a aparecer. Poco a poco, reconocerás tus recursos
y ampliará tus potencialidades.
La respiración es la actividad esencial de tu vida.
Reconoce su importancia y vuelve a ella siempre: ¡no te arrepentirás y ella te
recompensará con creces!
Fuente: Cómo disfrutar de tu trabajo
Autor: Laura Foletto