El aloe ferox y el aloe saponaria son muy apreciados por los japoneses.


Aloe Vera
La planta que cura
El aloe ferox y el aloe saponaria son muy apreciados por los
japoneses. El aloe arborescens es el áloe más estudiado por los
investigadores rusos (ver más adelante). El aloe excelsa de
Zimbabwe, del tipo arborescente, puede alcanzar más de diez
metros de altura.
Pero es esencialmente la pulpa contenida dentro de las largas
hojas carnosas adornadas con púas del aloe barbadensis, o aloe
vera de Linneo (ver página 6), que se utiliza para cuidados de
belleza y para curar múltiples enfermedades. El fulgurante
desarrollo de su uso paramedical, al que asistimos hoy día, ¿ es
un fenómeno efímero o bien corresponde realmente a
cualidades verdaderas y reconocidas ? Al estudiar su historia
hemos de reconocer sin embargo que, tras su apariencia
enigmática, esta planta disimula virtudes de increíble riqueza
que está dispuesta a compartir con nosotros.
Un pequeño experimento
Para daros cuenta de la sorprendente capacidad del áloe para
sobrevivir es interesante hacer el siguiente pequeño
experimento : Cortad con un cuchillo una hoja fresca de aloe
vera en la misma planta y os daréis cuenta de la rapidez con
que ésta se cura por sí misma. Primero veréis aparecer en el
lugar del corte un rezumo que se convierte en una nueva piel en
pocos minutos y que cicatriza la herida de forma natural.
Volved a realizar la experiencia con una hoja cortada
recientemente, y luego con una hoja cortada conservada en frío
(2 o 3 grados) durante 10 días. Observaréis que la hoja tiene la
misma sorprendente capacidad de regeneración.
Un áloe arrancado y abandonado al calor resistirá durante
meses y sus facultades vitales permanecerán intactas.
Fuente: Marc Schweizer
Aloe Vera
La planta que cura
Tradución Anna-Maria Ascolies