Guía de medicina natural Carlos Kozel


Guía de medicina natural Carlos Kozel
Si para hacer la cura anual no se dispusiera de alguno o algunos de
estos doce remedios, hemos incluido el suplemento de otros veinticuatro,
antes mencionados y que son igualmente efectivos para dicha cura.
La mejor época del año para hacer una cura natural es siempre la
primavera, cuando todo brota y florece, cuando toda la Naturaleza se
renueva. Ello no excluye la posibilidad de poderla efectuar en cualquier
otro momento, siempre que sea necesario y la primavera quede lejos.
La gran bendición que mana de su poder curativo, comprobado
científicamente, no tardará en manifestarse, tanto más, si al propio
tiempo se toma tierra curativa. De este modo se hará más completa la
cura de limpieza interior, depuración y reconstrucción.
Hemos de llamar la atención sobre el hecho de que, en la curación
de las enfermedades mediante remedios naturales, se presenta una crisis
curativa. Es decir, al principio de la cura pueden presentarse por algunos
días síntomas desagradables, lo cual no ha de alarmar en absoluto, ya
que, como veremos seguidamente, es un hecho lógico y natural, que no
tarda en desaparecer a los pocos dias de iniciada la curación.
Pueden reaparecer por un corto período de tiempo enfermedades
que habían sido tratadas con medicamentos artificiales, inyecciones,
etc., es decir, con remedios venenosos y perjudiciales, para desaparecer
luego definitivamente, tras un tratamiento verdadero y conforme
a la Naturaleza.
Esto es muy lógico, pues las drogas, inyecciones, y otros tratamientos
artificiales, no curan, sino que se limitan a detener por breve
tiempo los síntomas de la enfermedad. Y si sólo hicieran esto, podríamos
darnos por satisfechos. Pero lo cierto es que, no sólo no curan, sino
que además envenenan, intoxican y empobrecen la sangre, disminuyendo
las reservas propias del organismo.
Solamente un tratamiento verdadero con remedios naturales ataca
la raíz del problema, llega al fondo, a la verdadera causa de todos los
males y enfermedades, los lleva a la superficie del organismo y los
expulsa para dejar el cuerpo real y verdaderamente curado. Cualquiera
que tenga nociones acerca de los métodos naturales de curación, comprenderá
perfectamente que una acción tan poderosa de limpieza interior
y la eliminación de venenos puede producir trastornos momentáneos,
es decir, un período de crisis. Esta crisis la llamamos "curativa"
porque es la señal de que el cuerpo ha reaccionado y comenzado el
proceso de curación y purificación. De ahí proviene el sentir hambre y
debilidad y otros síntomas pasajeros en los primeros días de la cura
natural, sobre todo si el organismo había sido objeto de tratamiento
tóxico y antinatural.
Para conseguir el éxito definitivo hace falta estar imbuido de un
cierto espíritu de sacrificio. Hay que tener un poco de paciencia y saber
soportar las molestias iniciales que puedan presentarse en un tratamiento
natural. ¡Sin lucha no hay victoria! Y sin crisis curativa (la señal de
la lucha en la expulsión de las sustancias nocivas y venenosas) no hay
limpieza interior y verdadera curación. Todos los hombres deberían
comprenderlo porque esto es el proceso de purificación natural que
lleva a la salud y a la dicha.
Con frecuencia aparece por corto tiempo alguna afección de la piel
(sarpullido, granos, etc.), pues el cuerpo trata de expulsar al exterior las
sustancias extraídas y morbosas que a veces residieron largos años en su
interior. Ocurre esto, particularmente cuando los órganos de eliminación,
como es el caso de los riñones, del conducto intestinal, de los
pulmones, etc., no pueden expulsar todas las sustancias morbosas.
Nadie debe alarmarse ante estas manifestaciones aparentemente desagradables,
pero que en realidad no son sino señales evidentes de que la curación está en marcha.
Sin embargo, es por aquí por donde fallan muchos pacientes. Al
no estar bien advertidos o debidamente preparados, al advertir esas
manifestaciones desagradables propias de la crisis curativa, se desaniman
y pierden la confianza en los remedios naturales. Se pierden los beneficios
de la curación natural por su falta de fe, por no saber soportar las
ligeras molestias, por no aguantar con paciencia este período de crisis, y
al faltarles la alegría íntima que proporciona el convencimiento de que
la curación definitiva está próxima. En lugar de soportar y perseverar,
caen en el extremo opuesto y se entregan de nuevo a los remedios
artificiales y venenosos para tratar de vencer aquella crisis, paralizando
de esta manera el proceso de purificación que justo acababa de iniciarse,
y entonces las sustancias extrañas y venenosas que estaban A punto de
ser expulsadas vuelven a adueñarse de los Órganos y tejidos del cuerpo,
y en El se quedan como una carga pronta para explotar en cualquier
momento, a la primera oportunidad propicia, en forma de resfriados,
congestiones, dolores agudos, reforzadas por los venenos nuevamente
ingeridos, para llegar de improviso a situaciones más graves, y hasta, tal
vez, a un golpe de muerte.
Fuente: Guía de medicina natural
Autor: Carlos Kozel