Aloe Vera La planta que cura Extremo Oriente


Aloe Vera
La planta que cura

Extremo Oriente
En Japón el áloe es una planta reina. Decenas de especies son
cultivadas para usos múltiples. Se bebe, se come, se
consume y cura bajo todas sus formas. En otras épocas, antes
del combate, los samurais se untaban el cuerpo con pulpa de
áloe para expulsar a los demonios y volverse inmortales.
Actualmente, la pulpa del aloe saponaria sirve para hacer
jabones y productos cosméticos, el aloe ferox, el aloe thraskii,
el aloe marlothii entran en la composición de numerosas
preparaciones farmacéuticas y cosméticas.
Los chinos, que no son menos amantes del áloe que sus
primos japoneses, lo utilizan bajo todas sus formas. Desde hace
siglos el áloe es considerado como un medicamento específico
contra las quemaduras y enfermedades de la piel.
La farmacopea china de Li Shih-Shen (1518-1593) cita el
áloe entre las plantas con mayores virtudes terapéuticas y lo
llama : “remedio de armonía”.
Las espinas del aloe ferox servían de agujas de acupuntura
para los famosos “médicos descalzos”, terapeutas itinerantes.
Notemos que la medicina china tradicional, muy escrupulosa en
sus indicaciones farmacológicas y sus formulaciones, prescribía
reglas muy estrictas para la administración de los
medicamentos. Las fases lunares, la altura del sol, el momento
del día formaban parte de las recetas, conceptos hoy día
recuperados por algunos adeptos de las medicinas alternativas.
La medicina china moderna utiliza la pulpa del aloe sinensis
en el tratamiento de la arteriosclerosis.
Fuente: Marc Schweizer
Aloe Vera
La planta que cura
Tradución Anna-Maria Ascolies