Guía de medicina natural – Carlos Kozel Todo el mundo debería estar prevenido



Guía de medicina natural – Carlos Kozel
 Todo el mundo debería estar prevenido contra ese maléfico influjo de los tenebrosos poderes, a fin de no caer en sus redes y para no dejarse engañar con los antinaturales y falsos medios llamados curativos que, en realidad, no sólo no curan, sino que envenenan y pueden acabar matando. En ningún terreno, y por tanto tampoco en el de los sistemas naturales de curación, deben traspasarse los limites de la prudencia. Todo lo que sobra perjudica; todos los excesos son malos. El que no obra con mesura y no sabe aquilatar el exacto alcance de las cosas, corre el peligro de caer en el tortuoso camino del fanatismo. Hay poderes maléficos que actúan en el campo de la vida sana y de la curación natural impidiendo que el hombre viva moderadamente y se cure por los métodos naturales, y haciendo que cada día aumente la carga de sus enfermedades llegando a hacerla insoportable, para que el hombre desespere y se rebele contra Dios. Del mismo modo que existen fanáticos en el campo de la religión, también los hay en el naturismo. Así hubo, por ejemplo, quien dejó de comer carne creyendo poder vivir solamente con pan y agua. Los poderes de las tinieblas celebraron esta equivocada actitud que conducía al fracaso, consiguiendo así su fin: difamar al naturismo. Otros, aun cuando dejaron los vicios perniciosos como el alcohol y el tabaco, y dejaron de comer carne, viviendo en cierto modo de una manera natural, sólo tomaban alimentos cocidos y fritos, tomaban muchos huevos, harina blanca, pastas de sopa y otros alimentos similares que nosotros llamamos "muertos", porque fueron despojados de las vitaminas y sustancias minerales, tan importantes para la nutrición, al molerlos finamente o al agregarles sustancias químicas. Así ocurrió que personas que vivían de esta manera, en cierto modo natural, no experimentaban mejorías en sus dolencias y no acababan de hallar el verdadero camino de la salud, siendo esto motivo de difamación para los detractores del naturismo. El error está en el modo de proceder de aquellas personas que cocinan y fríen los alimentos hasta dejarlos sin valor nutritivo (muertos), y usan solamente alimentos ciertamente vegetales, pero que fueron desnaturalizados por las manipulaciones sufridas. Algo parecido sucedió incluso con los mejores tratamientos naturales, como por ejemplo con el factor curativo "ayuno", con el "tratamiento hidroterápico" y otros. Así hubo, por ejemplo, fanáticos que se imaginaban tener que ayunar tomando solamente agua durante cuarenta días, porque Cristo ayunó tanto tiempo para poder tener El mismo el poder de curar. Las curas de ayuno deben ser hechas de manera razonable, pues cada paciente es un caso distinto; lo que a uno conviene, puede no ser conveniente para otro. La prudencia debe presidir cada caso particular; todo depende de la constitución física de la persona y de la enfermedad que ésta padece. Cada tratamiento natural debe ser individual, es decir, apropiado a cada enfermo y a cada enfermedad. El entendimiento, la razón y la prudencia deben señalar el camino a seguir en cada caso particular. Los poderes de las tinieblas están siempre alertas para inducir a los hombres a realizar acciones que ensombrezcan los mejores factores curativos. Conocemos el caso de un hombre que había oído hablar del gran poder curativo del agua y, sintiéndose bastante enfermo, un día que se hallaba junto a un arroyo que discurría por un frondoso valle, sin reflexión alguna, se desvistió y se metió en las frías aguas. Este acto irreflexivo e imprudente casi le costo la vida; por espacio de dos semanas estuvo entre la vida y la muerte, ya que cogio un fuerte resfriado que no hizo sino agravar su dolencia. Años más tarde oyó hablar de las excelencias de las compresas de agua. Sin pensarlo dos veces se acostó durante toda la noche envuelto en una sábana mojada, sin tener la precaución de arroparse bien con cálidas mantas de lana. Como consecuencia, cogio un nuevo y grave enfriamiento. Esto no tenia que haber sido así. No se debe culpar a la sábana mojada, que obra magníficamente si se emplea como es debido. Fue la ignorancia la culpable del desatino, ya que debe saberse que en estos casos el paciente tiene que estar bien tapado con suficientes mantas para que el cuerpo reaccione pronto, entre en calor y sude copiosamente para eliminar los malos humores. El paciente debe tener alguien a su lado para que, una vez haya sudado copiosamente, le seque, le lave someramente con agua fría, y tenga preparada otra cama bien caliente para acostarlo en seguida otra vez.
 Fuente: Guía de medicina natural Autor: Carlos Kozel