AJO • Nombre científico: Allium sativum



AJO
• Nombre científico: Allium sativum (1)
• Nombre común: Ajo. (1)
• Otros nombres: Ail, lay (1)
• Nombre en inglés: garlic (1)
• Descripción:
Planta herbácea con bulbos divididos, de unos 50 cm de altura. La planta produce flores entre rosado y morado en los meses de julio a setiembre. El bulbo es odorífero (4). Sobre el bulbo basal, que va cubierto de raíces, se dispone el principal alrededor del cual están los llamados dientes de ajo (2).
• Parte utilizable:
Los bulbos jóvenes, bulbos secos y aceite.(1)
Composición química:
El ajo fresco es fuente de numerosas vitaminas, minerales y elementos traza. El ajo posee el contenido de sulfuro más alto que cualquiera de las plantas del género Allium (6).
Dos elementos traza, germanio y selenio, se han encontrado en cantidades detectables y se han relacionado con el efecto antitumorígeno del ajo (10).
Otros elementos traza encontrados en el ajo son el cobre, hierro, zinc, calcio, potasio y aluminio (3). El ajo contiene acerca de 0,5% de un aceite volátil compuesto de sustancias sulfuradas (dialildisulfuro, dialiltrisulfuro y metilaliltrisulfuro) (10).
El bulbo contiene un aminoácido incoloro e inodoro llamado aliina (S-alil-L-cisteína sulfóxido) que no presenta actividad farmacológica en su estado natural. Cuando el ajo se tritura o se fermenta, se libera la enzima aliinasa, la cual convierte la aliina en ácido 2-propenesulfónico, el cual se dimeriza a la forma de alicina (C6H10OS2) (10).Se reporta que un 1 mg de aliina produce 0,458 mg alicina. (8). La alicina posee propiedades antibióticas, antimicóticas, reductoras de lípidos, antioxidantes y fibrinolíticas, y es la responsable del olor característico del ajo triturado (1,4,5). Estudios recientes sugieren que los extractos de ajo inhiben la síntesis del esterol y del colesterol debido a sus compuestos sulfurados (1).
El ajo contiene vitamina A, B1 y vitamina C. Se encuentran, también, hormonas que actúan de forma similar a las hormonas sexuales femeninas y masculinas; fermentos, fosfolípidos como la colina, ácido hidrorodánico y yodo (2).
El bulbo contiene 117/100g de calorías; 65,0% de agua en el ajo fresco y no menos del 7% en el ajo seco; 3,5% de proteínas; 0,3% de grasa; 27,4% de carbohidratos; 0,7% de ceniza; 18mg/100g de calcio; 373mg/100g de potasio; 80mg/100g de fósforo; 1,5mg/100g de hierro; 18mg/100g de sodio; 0,24mg/100g de tiamina; 0,05mg/100g de riboflavina; 0,4mg/100g de niacina; 10mg/100g de ácido ascórbico, fibra y ácido fítico, beta estelos y saponinas. (3,8).
Estudios in vitro demostraron que el ajo mejora el sistema inmune al aumentar las células asesinas naturales (células NK). Además el aumento de los niveles de glutatión intracelular es el responsable de los efectos antioxidantes, los cuales disminuyen el envejecimiento prematuro (1).
• Aplicaciónes terapéuticas:
Actividad antifúngica y antimicrobiana:
El ajo posee actividad antibacterial y particularmente antifúngica, especialmente contra dermatofitos y levaduras patógenas, por lo que se ha sugerido su uso en el tratamiento de la candidiasis oral y vaginal (3). La actividad in vivo de los extractos del ajo se determinó en un estudio realizado con voluntarios, a los que se les administraron oralmente 25 ml de extracto fresco de ajo. Se recolectaron muestras del suero y orina y se probó la actividad antifúngica en 15 especies de patógenos fúngicos. Las muestras serosas presentaron actividad contra candida y criptococos, dentro de los 30 minutos posteriores a la ingesta. La actividad bactericida de la alicina se ha manifestado en diluciones de hasta 1/100000 contra bacterias Gram positivas y Gram negativas (3).
Un estudio aleatorio que compara el efecto del ajoeno ( crema al 0.6% y 1%), y terbinafina en el tratamiento de tiña pedis en humanos (dos aplicaciones al día por una semana), dio los siguientes resultados, sesenta días después de finalizar el tratamiento: la eficacia fue del 72 % para el ajoeno 0.6 %, 100% para el ajoeno 1 %, 94 % para el terbenafine. (11). Se ha encontrado que los extractos de ajo inhiben el crecimiento de numerosas cepas de Mycobacterium, pero a concentraciones que pueden ser difíciles de alcanzar en los tejidos (4). La actividad antibacterial de los extractos de ajo ha sido probada contra Staphilococcus, Streptococcus, Brucella, Bacillus, Vibrio, Klebsiella, Proteus, Escherichia, Salmonella, Aeromonas (3).
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Fuente: PLANTAS MEDICINALES VOLUMEN II
Elaborado por:
Dra. Victoria Hall Ramírez
Dra. Milania Rocha Palma
Dra. Ericka Rodríaguez Vega
Farmacéuticas CIMED
Centro Nacional de Información de Medicamentos
Mayo,