Medicina Natural al Alcance de Todos - Tener suma limpieza en todo

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5. Tener suma limpieza en todo
La limpieza orgánica es salud, la impureza es enfermedad. Así como el funcionamiento de un
motor depende de la limpieza de todas sus partes, el organismo humano será normal si está limpio y anormal si está sucio.
La suciedad de la piel es absorbida, pasando al interior, y la limpieza externa purifica también el
medio interno, es por eso que con toda razón decía Priessnitz: “Las enfermedades se curan mejor
por fuera que por dentro.”
Con la misma razón que diariamente nos lavamos la cara y las manos, debemos también
lavarnos todo el cuerpo, pasando, al levantarnos de la cama, desde el cuello hasta la planta de los
pies, una toalla empapada en agua fría, ya sea para volver al lecho o para iniciar el día inmediatamente sin secarnos.
Es increíble que una práctica tan sencilla sea de tan magnífico efecto, pues, generalmente es
suficiente para mantener el cuerpo ágil, liviano y resistente a los cambios atmosféricos. Este es el
baño más natural, sencillo y eficaz en todo caso, se esté sano o enfermo, sea uno joven o viejo.
La limpieza no se reduce a nuestra persona sino a todo cuanto nos rodea: La casa y especialmente la recámara en donde se duerme deben estar libres de polvo y debe ser aireada y
asoleada.
Para mantener la limpieza interna, una persona en estado normal de salud debe realizar una ablución de agua fría al despertar, dormir con la ventana abierta, desayunar frutas o ensaladas y evitar comer productos animales, especialmente la carne y también los excitantes como el café, el té, el cigarro, etc.
Los adultos que viven en una ciudad tendrán en mi Lavado de Sangre un recurso indispensable para mantener la pureza orgánica.
6. Dominar las pasiones, procurando la mayor castidad
Dado que nuestro sistema nervioso es un agente transmisor de las energías vitales, cualquier desequilibrio de sus funciones afecta a la normalidad general del cuerpo provocando la enfermedad. Es por esto que toda enfermedad supone un desarreglo nervioso y éste suele ser la causa de aquellas.
Nuestra mente controla la actividad afectiva y ésta a la vez impresiona al sistema nervioso, así
que es muy importante educar la fuerza mental hacia el dominio de nuestros nervios.
La fuerza mental es atributo del hombre y de ella derivan fenómenos antes inexplicables como el
hipnotismo, la transmisión del pensamiento y de energía vital, etc. Bien sabemos que un susto, una
alegría producen desarreglos en la digestión, lo que significa anormalidad general. La vida emocional y los excesos sexuales debilitan al sistema nervioso y arruinan la digestión, convirtiéndose en grave causa de falta de salud.
La vida tranquila sin ambiciones desproporcionadas y libres de preocupaciones intensas es condición indispensable para una buena salud. El amor, si no es controlado, también puede ser causa de enfermedad y aun de muerte. Sabemos que el odio, el orgullo y la envidia envenenan la sangre y que la ira afecta las funciones del estomago y del hígado.
Los malos hábitos de la juventud, y con mayor razón de la niñez, tienen como principal causa anomalías del sistema nervioso por sangre maleada por herencia, perturbación que desaparecerá
purificando la sangre con un régimen alimenticio a base de frutas crudas y activas eliminaciones por la piel del sujeto.
Normalmente, el hombre no debería pensar en reproducirse antes de haber terminado su desarrollo, el cual demora 25 años. Sin embargo, dado el estado de degeneración de la especie humana que ha reducido tanto la duración de su vida, se pueden anticipar algo los plazos fijando los 21 años como la época propicia del hombre para reproducirse.
La duración de la vida depende en gran parte de saber guardar la castidad en la juventud, pues son esas reservas vitales las que nos permitirán afrontar con éxito las crisis de la edad madura y la decadencia de la vejez.
7. No estar jamás ociosos
El trabajo es una doble ley impuesta al hombre: ley fisiológica, porque el movimiento es vida, y ley
moral porque es mandato de Dios. El trabajo es fuente de bienestar moral y material y, a la inversa, la ociosidad causa de miseria física y depravación moral, ya que conduce a la falta de salud, pobreza y vicios.
El trabajo, además del beneficio material que nos proporciona, deja en nuestra alma la satisfacción del deber cumplido y es fuente de virtudes. El movimiento es la vida y la inacción es la muerte. Debemos, pues, movernos, actuar, sudar. Sin dudar el cuerpo se enferma porque no expele todos los residuos del desgaste orgánico. Sabemos que las maquinarias que no trabajan se oxidan y acaban por arruinarse antes de tiempo. Igualmente, el ejercicio físico es uno de los estimulantes de la energía vital y, por tanto, un agente de curación de las dolencias. Por ello es conveniente que toda persona que no tenga ocupaciones que exijan movimiento practique una gimnasia, en lo posible desnuda, al levantarse y al acostarse, combinándola con baños de agua, aire, luz y sol, al aire libre o dentro de una pieza con la ventana abierta.
Sin duda la gimnasia más natural es la agrícola, cavando la tierra, con lo que se desarrolla la actividad de todo el cuerpo, al mismo tiempo que descansa el espíritu y se fortalece el sistema nervioso. La natación es también una buena gimnasia, pero no debe prolongarse demasiado porque enfría la superficie del cuerpo afectando las entrañas. La ascensión de cerros es un ejercicio muy saludable y completo. Remar también es recomendable, pues el trabajo con los remos activa a todo el organismo en forma rítmica y pausada.
8. Descansar y dormir sólo lo necesario
Así como la Ley Natural nos impone el trabajo y el movimiento, nos manda también descansar, a fin de reparar el desgaste producido por la actividad orgánica. El descanso supone el trabajo y, lógicamente, quien no se ha cansado no debe descansar.
La Naturaleza nos indica las horas de actividad que empiezan con el día y termina con la puesta del sol. La mayor actividad de la naturaleza comienza a media noche hasta mediodía, decayendo desde el mediodía hasta la medianoche.
Las horas más favorables para el sueño son antes de medianoche, pudiéndose decir que una hora de sueño antes de las 12 de la noche vale más que dos horas después de la medianoche. El mejor y más satisfactorio reposo se obtiene entre las 8 de la noche y las 4 de la madrugada. Siete u ocho de sueño bastan para el descanso de un adulto; los niños necesitan algo más. El exceso de sueño enerva e intoxica.
La cama debe ser algo dura y en lo posible de materiales naturales y orientarse hacia el hemisferio boreal con la cabeza hacia el sur para aprovechar mejor las corrientes magnéticas. El exceso de ropa en la cama perjudica. El cuerpo debe estar desnudo o a lo sumo con una camisa holgada, sin ataduras ni opresiones que dificulten la libre circulación de la sangre. La ventana abierta todo el año y entreabierta cuando el tiempo sea borrascoso, es indispensable para que el sueño sea reparador. La posición de espaldas con los miembros estirados favorece la circulación de la sangre. También es bueno dormir sobre el costado derecho, pero hay que evitar recostarse sobre el lado izquierdo, pues en esa postura las vísceras comprimen el corazón, dificultando sus funciones.
Fuente: Medicina Natural al Alcance de Todos
MANUEL LEZAETA ACHARAN
Proyecto
Digitalización:
- Instituto Estudios Salud Natural de Chile
- Eco-Granja-Hôma de Olmué Digitalizado en el
2005/2006 por: Pablo Moscoso A.