GUIA DE MEDICINA NATURAL - CARLOS KOZEL Rábano

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GUIA DE MEDICINA NATURAL - CARLOS KOZEL
Rábano
El jugo sin cocerlo consiste en ahuecar el rábano y rellenarlo con suficiente azúcar natural o con zumo de limón, para extraer el jugo de rábano.
El jugo de rábano tiene un efecto excelente contra las enfermedades de la hiel, estreñimiento, trastornos de la orina, reumatismo, gota, etc.
En la antigüedad, el jugo crudo y exprimido del rábano desempeñaba un importante papel en la medicina natural.
Aplicándolo contra enfermedades de la hiel se conseguian grandes éxitos, porque el jugo de rábanos tiene un gran efecto estimulante sobre ella. Esta propiedad le da el poder de expulsar cilculos biliares, piedrecillas y piedras nefríticas, también concreciones que se forman en la vejiga y mal de piedra.
Para el tratamiento de estos males se presta especialmente el rábano negro de invierno. Este se ralla y se exprime el jugo, del que tomando una cucharada cada hora, no tardará en producir el efecto
deseado. Este mismo jugo obra eficazmente en el estreñimiento crónico.
En este caso basta con el uso del rábano, como también de los rabanitos; no es pues necesario exprimir el jugo. Se comen crudos, sin sal, o con un poco de aceite y zumo de limón.
Hemos mencionado ya que el rábano tiene también notable poder diurético.
Por eso es medida de sana prudencia comer rábanos constantemente en el menú de cada dia, en las ensaladas o acompañando otros platos naturales. Ese poder diurético del rábano hace de él un alimento preventivo y curativo contra el reumatismo y la gota.
Las rodajas de rábano pueden sazonarse con aceite y zumo de limón, y se les puede agregar ajo y cebolla, todo bien picado, con lo que se consigue aumentar notablemente su acción curativa y preventiva.
Su abundante consumo tiene mucha importancia para la buena formación de la sangre, para fortalecer los nervios y para conservar la fuerza vital. Puede comérselos en ensaladas, sin sal, agregando aceite y zumo de limón, o también junto con otras ensaladas crudas y plantas silvestres.
Si a todo esto añadimos que el rábano posee un elevado porcentaje de bases, resultará muy comprensible para el amable lector que su jugo sea capaz de combatir también la tan molesta tos convulsa y los males de piedra. En primer lugar, es la riqueza en bases la que lo capacita para
combatir con éxito todas estas enfermedades causadas por la acumulación de ácido úrico, así como los enfriamientos. Ya hemos visto que el 95 % de los males crónicos son causados por la acumulacion de sustancias extrañas tales como el ácido úríco, por lo cual hay un amplio campo de aplicación para los rábanos. Se afirma que el rábano tiene un efecto curativo igual al del ajo en el colera.
Los griegos antiguos ya usaban el rábano contra pleurasmo, tos sanguinolenta, tuberculosis y asma, Hoy se sabe que el jugo de rábanos tiene también poder curativo en la ictericia y en la hinchazón del hígado.
Exteriormente puede aplicarse también el rábano rallado sobre granos e hinchazones. También sirve el jugo de rábanos para combatir los parásitos intestinales.
Según las comprobaciones de Ragnar Berg, entre las diversas clases de rábanos, el negro es el más rico en bases.

Fuente: GUIA DE MEDICINA NATURAL - CARLOS KOZEL