Aloe Vera La planta que cura De la Leyenda a la Ciencia


Aloe Vera
La planta que cura
De la Leyenda a la Ciencia
En numerosos países donde la medicina occidental no ha
expulsado del todo las medicinas tradicionales, el áloe
permanece la planta medicinal por excelencia. Las tradiciones
locales atribuyen a esta planta mágica virtudes de protección y
de buen augurio. Al regreso de una peregrinación, los
musulmanes cuelgan hojas de áloe traídas de la Meca en la
puerta de sus moradas, dando así testimonio de que han
cumplido bien su deber para que el Profeta venga a su vez a
visitarlos. Para los africánders y los zulús, el áloe es “la planta
que lo cura todo”. Algunas tribus del desierto hacen con él un
jabón líquido con el cual se untan el cuerpo y el cabello. Esto
les proporciona una piel resplandeciente y una cabellera
abundante y frondosa. Carol Miller Kent, en su libro Aloe vera,
refiere que un ungüento contra las quemaduras hecho a base de
áloe formó parte del botiquín llevado a bordo de la cápsula
espacial que llegó a la luna en 1969. Los trabajos del biólogo
soviético Israël Brekhman, que durante años permanecieron
secretos, demuestran la eficacia del áloe en los casos de
irradiación atómica. Fue Brekhman quien propuso el concepto
de “adaptógeno” para explicar su efecto regulador en el
organismo.
La reputación secular del áloe y la fama de sus virtudes
legendarias han incitado lógicamente a innumerables
científicos a estudiar sus propiedades medicinales y sus efectos
terapéuticos. Sin embargo, a pesar de su prevención frente a
este remedio de “andar por casa”, tuvieron que admitir, muy
sorprendidos, que muchas de sus virtudes legendarias no eran
en absoluto imaginarias, sino que, además, le han descubierto
otras de inéditas.
Fuente: Marc Schweizer
Aloe Vera
La planta que cura
Tradución Anna-Maria Ascolies