El ajo- como conservarlo

3. Como elegirlos y conservarlos

Los mejores ajos son aquellos que mantienen la cabeza firme, que no tienen brotes o retoños verdes y que su envoltura esta seca con apariencia apergaminada, con forma bulbosa y redondeada compuesta con unos doce a quince dientes.

Debemos escoger las cabezas de ajo pequeñas, compactas y pesadas, evitando aquellas que tienen diente amarillentos y huecos porque esto nos indica que ya están viejos

almacenados. Los dientes de ajo suelen pesar menos de 10 gramos, en conjunto, y cuando les retiramos la película blanca o grisácea o morada que los envuelve vemos que son de color blanco crema y a veces tiene marcas rojizas.

Los ajos blancos se conservan mejor que los morados porque son mas secos, y pueden almacenarse hasta un año en un lugar fresco, seco y ventilado. Si compramos la ristra podemos guindarla en nuestra cocina he irla usando paulatinamente. Si compramos los dientes separados, es mejor tenerlos sin pelar en un tarro que tenga agujeros para que el aire circule, y así evitar que se enmohezcan y germinen.

Si ha decidido pelar los ajos para tenerlos siempre listo para usar, métalos en un tarro de cristal en la nevera (frigorífico) y cúbralos de aceite neutro vegetal, esto los conserva bien y listos para usar además de aromatizar el aceite para aderezar ensaladas.

Los puede congelar cuando los dientes están ya pelados pero pierden sus propiedades culinarias, así que realmente no vale la pena.

El sabor de ajo es muy mediterráneo. Por ello a personas de otras partes del mundo les

puede costar habituarse a su sabor y olor tan profundo, pero una vez que lo utilizan para dar sabor a sus platos seguramente lo nunca faltara en su cocina.

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